dimecres, 20 d’abril de 2016

Mejor Sommelier del mundo 2016, best sommelier of the world 2016

Jon Arvid Rosengren (31 años) era estudiante de ingeniería nanotecnológica, pero a media carrera se dio cuenta que su verdadera pasión era el vino y la gastronomía. Empezó sus estudios en Grythyttan, trabajando en diferentes establecimientos de Escandinavia, y después de un breve paso por Estocolmo y el reino unido, se instaló en Copenhague, donde pasó seis años. Convencido por unos productores de vino, se fue a Nueva York, donde trabaja en el restaurante Charlie Bird.  
Ayer recibió la copa de mejor sommelier del mundo, tras medirse con otros 60 colegas de 58 países que participaron del Concours ASI du Meilleur Sommelier du Monde Argentina 2016.
La final se realizó en Mendoza, en el escenario del Teatro Independencia. Rosengren se midió con Julie Dupouy, de Irlanda, y David Biraud, de Francia.
Arvid Rosengren en 2010 y 2011 ganó el título de mejor sommelier de Suecia, y en 2013 ganó el de mejor sommelier de Europa.
El resto de los semifinalistas eran: Paz Levinson (Argentina), Robert Anderssen (Suecia), Christian Jacobsen (Dinamarca), Heidi Mäkinen (Finlandia), Piotr Pietras (Polonia), Rassavkin Alexander (Rusia), Henrik Dalh Johansen (Noruega), Gareth Ferreira (Sudáfrica), Hiroshi Hishida (Japón), Elyse Lambert (Canadá), Raimonds Tomsons (Letonia) y Satoru Mori (Japón).
Cada uno de los tres finalistas debió superar once pruebas, en las que se evaluó su conocimiento acerca del mundo de las bebidas y de la gastronomía, así como también su profesionalidad en el servicio habitual que ofrece un sommelier en un restaurante.
El escenario del teatro se decoró con todos los elementos de la sala de un restaurante: mesas con supuestos comensales (en realidad, miembros del jurado y personalidades de la sommelerie internacional), una barra de coctelería y una mesa central dispuesta con todos los elementos necesarios para el servicio del vino.
En una prueba, por ejemplo, cada participante contaba con ocho minutos para cumplir con la orden de la mesa: servir tres copas de Möet & Chandon Extra Brut (que no se encontraba disponible y obligaba al participante a ofrecer una alternativa coherente con el gusto del comensal) para tres personas y un martini extra seco para una cuarta. Otra prueba consistía en decantar y servir una botella magnum (1.5 litros) de un Tomero Malbec para una mesa de ocho comensales, pero también con trampa: antes de finalizar se la advertía que uno de ellos prefería un silvaner alemán, lo que obligaba en estirar los minutos que le quedaban para concluir la prueba en función de cumplir con la nueva demanda.
Entre las pruebas se contaban diferentes ruedas de cata a ciegas, en las que cada uno de los participantes se enfrentaba a copas con bebidas de todo tipo, que debían identificar correctamente y describir sus cualidades organolépticas, en no más de tres minutos. Una dificultad adicional es que los participantes no podían hablar en su lengua madre durante la competencia.

Organizado por la Association de la Sommellerie Internationale (ASI) desde 1969, el Concours Meullieur Sommelier du Monde tiene como objetivo promover el intercambio profesional entre sommeliers destacados que se desempeñan en hoteles, restaurantes, bares, tiendas de vino y otros establecimientos vinculados a los vinos y la gastronomía.

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