dilluns, 7 de març de 2016

Bodega Clos Figueras, DOCa Priorat


A estas alturas, poco puedo añadir que no se sepa ya del Priorat. Hace 25 años era una zona agrícola pobre, dejada de la mano de Dios, y gracias a la revolución sufrida en su viña, se avivó toda la zona. Y incluso ahora se vuelven a plantar campos de cerezos, almendros y avellanos.
Pero el gran activo que ha hecho renacer la zona, han sido sus viejas cepas.
El Priorat llegó a tener 11.000 Ha de viñedo, pero la llegada de la filoxera arrasó con toda el viñedo, dejando la zona en la absoluta pobreza. Pocos pudieron replantar, muchos abandonaron las viñas, otros prefirieron apostar por plantar almendros, olivos, avellanos, o directamente abandonar la comarca. El vino que se continuó elaborando, era un vino a granel, de precio bajo, alcohólico y rústico.
Y así más o menos hasta la conocida por todos, revolución iniciada en 1989 por los cinco pioneros (Barbier, Glorian, Palacios, Pastrana, Pérez,)

A principios de los años 80 estando en California, un hombre llamado Christopher Cannan descubrió el Priorat por casualidad en una tienda, a comprar una botella de Scala Dei de 1974. Quedó impresionado por la calidad del vino y del bajo precio que tenía. Pronto se desplazó a visitar el Priorat, y a conocer la bodega Scala Dei, de la que inmediatamente comenzó a comercializar sus vinos internacionalmente, mediante su empresa de distribución Europvin.
Pero lo que de verdad pasó, es que Mr. Cannan se enamoró de la zona.
En 1997, decidió a comprar una finca abandonada en Gratallops, recuperando las viñas viejas, y replantando cepas. Nace Clos Figueras.

Hasta el 2008, los vinos siguen el asesoramiento de René Barbier, y en 2009 Alain Graillot (amigo personal de Cannan, y conocido elaborador de vinos Crozes-Hermitage AOC, a Vallée du Rhône, Francia) emprendió la dirección de los vinos de la bodega.
Actualmente también trabaja como enóloga Anne Cannan (los más avispados ya habrán deducido que es hija de Christopher), y completa el equipo de la bodega la enóloga Silvia Puig.
La bodega elabora 5 vinos: Serras del Priorat (con una crianza de 7 meses en roble francés), Font  de la figuera (con una crianza de 12 meses en roble francés), Clos Figueras (con una crianza de 16 meses en roble francés), Sweet (un vino dulce) y Font de la figuera blanco.
La gracias - considero yo- de visitar una bodega, es la poder probar vinos directamente de la barrica donde se encuentran realizando la crianza. Catamos pues en esta ocasión, borricas de garnacha, Cariñena, Shiraz, Merlot y Cabernet Sauvignon, vinos todos ellos que se encuentran haciendo la crianza en roble francés de 500l.
Subimos al restaurante, y catamos  Font de la Figuera blanc 2015 (muestra de tina), un blanco elaborado con la variedad viogner, garnacha blanca y chenin. Un vino que sorprende por su frescor, dominado por los recuerdos de fruta blanca fresca y ácida, cítricos, y asoman unos ahumados y tostados (de la fermentación de la garnacha blanca en barricas de madera de 500L).
Serras del Priorat 2014, (Garnacha, Cariñena, Syrah, Cabernet Sauvignon) elaborado con los viñedos más jóvenes de la propiedad (de unos 10 años), un vino que busca expresar la fruta del Priorat, dejando intuir el terruño, y ofreciendo al mercado un vino a un precio más alcanzable.
Con los estragos de la reciente crisis (desaceleración económica, decían algunos) las ventas de vino del Priorat rápidamente se resintieron, y aparecieron unos vinos, a precios mucho más moderados, (el vino camins del Priorat abrió esta vía), y el vino Serras del Priorat, es un ejemplo.
Catamos  Font de la Figuera 2014, 2013, 2011, 2003, (garnacha, cariñena, Shyraz, Cabernet Sauvignon), vino proveniente de unas viñas más viejas (unos 20 años), y acabamos con Clos Figueras 2012, 2010, 2008 (garnacha, cariñena, Shyraz, Mourvedre y Cabernet Sauvignon), vino que proviene de las viñas más viejas de la propiedad (30 y más de 60 años).
René Barbier.
El vino Font de la Figuera 2003 y Clos Figueres 2008, fueron vinos bajo la dirección de René Barbier, donde encontramos ya unos vinos con un cierta vida (por la edad), mostrando una calidez, pero de acidez presente. Aunque con longitud por delante, muestran un Priorat más clásico.
Alain Graillot
El resto de vinos catados han sido supervisados ​​por Mr. Graillot, que se incorporó en 2009.
Sí que nos parece, percibir en ellos un lado más vegetal, seguramente por la afición que tiene Mr. Graillot de vinificar con rapa alguna de las variedades, para dar ese punto vegetal, que aporta frescor al vino.
Aparte de la huella de la añada, la línea de los vinos bodega busca un perfil más perfumado, más sutil, con maceraciones de la piel más cortas, de una coloración moderada, obteniendo unos vinos menos rotundos, buscando un estilo más Bourguignon, huyendo de los vinos concentrados y densos.
Christopher Cannan, siempre ha preferido vinos menos concentrados, menos potentes, menos tintados, desmarcándose del estilo más potente que dominó los vinos de la zona.
El Priorat es un terruño difícil, de nula mecanización, de mucho trabajo humano, de costes elevados, de rendimientos bajos, de bodegas pequeñas, de viñas mimadas, de gente que ama lo que hace, y de gente que trabaja con ilusión.
El Priorat no es una zona para inversiones millonarias, ni para bodegas de muchas hectáreas, ni para recuperar rápidamente el retorno de la inversión, ni para conseguir grandes beneficios, ni para hacerse rico. Quien ha ido con esta idea al Priorat, se ha estampado quedando más despedazado que la pizarra de sus viñedos.


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