dimecres, 3 de febrer de 2016

Vino de grifo, vino de baril

Este concepto, denominado wine on tap, se originó en los EE.UU. y, aunque ha tardado mucho tiempo, finalmente ha llegado a Europa.
Restaurantes en las principales ciudades de Estados Unidos como Nueva York, Los Ángeles, San Francisco y Atlanta han estado vendiendo vertiginosamente vino de barrils desde 2011.
Proyectos como Free Flow Wines, creado en 2009, o The Project Gotham, que hizo su debut en 2011, fueron precursores de esta nueva manera de comercialización del vino.
El suministro de estos tipos de vinos en barril en lugares emblemáticos como el Grand Central Oyster Bar en la estación Grand Central y Terroir en Manhattan, ayudó a cambiar la forma en que los estadounidenses consumen vino.
En The Project Gotham, ofrecen vinos de varias regiones del mundo: Alemania, California, Italia, Rioja (España), o Mendoza (Argentina), entre otros.
En Londres, parece que la tendencia coge fuerza. Impulsado por establecimientos como la cadena Vinoteca, que fue uno de los primeros en unirse a la moda norteamericana, convirtió en todo un éxito el servicio de vinos de barril mediante grifo. Explica el co-fundador del establecimiento Charlie Young. "La gente pide vino según lo van necesitando con los platos. También funciona muy bien como acompañamiento veraniego y por las noches".
"Está siendo un absoluto éxito. Vendemos más Riesling de barril que cualquier otro de nuestros vinos en botella".

Otro caso de éxito en el barrio londinense de Soho es el restaurante especializado en mariscos y pescados, Rex & Mariano que, bajo una cuidada estética de griferías cromadas y marcas de vinos escritas con tiza blanca sobre pizarras, ofreciendo al tiempo una imagen de tradición y calidad, dispone actualmente de una gama de más de 50 vinos de barril.
Explica Marcos Andrés, responsable de compras del establecimiento, "Los vinos en barril con los que trabajamos tienen un sabor tan fresco que parece que salieron directamente de la bodega a la mesa".
Adam Green, director de este mismo establecimiento, afirma que "las barreras comerciales a este nuevo modelo de ventas del vino está en las limitaciones mentales del hostelero, y no en los clientes que siempre están abiertos a probar nuevas cosas y les encanta la idea de degustar un vino de barril como si saliese directamente de la bodega. Es necesario que los restaurantes y bares salgan de su zona de confort".
La recientemente inaugurada cadena Burger&Lobster, en Threadneedle Street, también ofrece a partes iguales tintos y blancos de calidad en barril.
El restaurante de lujo Avenue en St James acaba de dar el salto con éxito a los vinos de barril, demostrando que el concepto es capaz de ir más allá de los establecimientos casuales o más informales. Avenue es el primer restaurante clásico en vender vino de barril. Y todo apunta a que otros sitios como D&D London o Gordon Ramsay Holdings se sumarán a la tendencia.
Los beneficios del vino de barril son obvios: Ahorra una cantidad considerable de costes de envasado y envío, ya que sólo se vende el vino no el envase (mecanismo similar a la cerveza). Además transmite fiabilidad a los consumidores, lo que significa que perciben el vino como de mayor calidad a nivel de entrada, seguridad porque no necesitan comprar una botella completa pudiendo probar varios vinos, y novedad al tratarse de un sistema poco habitual.
En cuanto a la calidad del vino, el formato de barril asegura que el vino se mantiene sin contacto con el aire y por tanto en perfecto estado durante mucho más tiempo, lo que garantiza al consumidor un sabor fresco en cada copa.

Por último, el vino servido de este modo entraría en competencia directa con el mundo de la cerveza, al ofrecer un consumo más económico, más flexible, casual, e informal. Por ahora, parece que el consumidor responde positivamente ante esta nueva tendencia.
fuente: vinetur.com

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