dissabte, 1 d’agost de 2015

Que no te la den con queso


Que no te la den con queso, és una expressió que segurament hem sentit en més d'una ocasió, i normalment, s'usa sense saber el seu origen exacte.
I El seu origen té a veure amb el vi.
A la boca humana, la saliva conté una proteïna anomenada mucina. Aquesta proteïna és la responsable de lubricar la llengua, i que aquesta no estigui seca. Molecularment, La mucina té càrrega positiva.
El vi negre, és ric en tanins, que participen en l'estructura i volum del vi. Els tanins poden provenir de les pells del raïm, de les llavors de les baies de raïm i de la fusta de la bóta en què el vi ha realitzat el procés de criança. Molecularment, els tanins tenen càrrega negativa.
Al mercat, trobem vins suaus, però també tenim vins negres molt potents, amb molta estructura en boca, ja que són vins que han fet una gran extracció de color, amb el que han aconseguit gran quantitat de tanins, i a més, en passar per una criança en bóta, també s'han enriquit amb els tanins propis de la fusta. En aquestes ocasions tenim un vi molt potent en tanins, que en prendre-ho, aquests tanins de càrrega negativa (-) reaccionen amb la mucina de la saliva, de càrrega positiva (+), i precipiten, deixant la boca rasposa, com seca, contreta, amb una sensació com si llepéssim vellut.
Al segle XVII-XVIII, els comerciants de vi, dubto jo que tinguessin tants coneixements de la fisiologia de la llengua i del paper de la mucina; però quan tenien un vi de menor qualitat, que era molt tànnic i astringent en boca, a els possibles compradors, els donaven formatge abans de tastar el vi. El formatge, és un producte molt ric en greixos, i en boca es produïa el següent: en prendre un vi molt tànnic, el taní del vi reaccionava amb la mucina de la saliva i precipitava, però a la boca quedaven la greixos del formatge, que suavitzaven la boca i feien que aquest vi sabés més suau, no "rasqués" i així el client el percebia com a millor.
Quan passats els dies, el comprador, rebia el vi a casa, en tornar a tastar el vi, es trobada que aquest "rascava en boca". Llavors doncs, s'adonava que se la se la habían dado con queso.  D'aquí l'expressió. Una prova més, de la picaresca nacional.
Article publicat per Xavier Bassa a Social Gourmets
Versió Castellana
Que no te la den con queso, es una expresión que seguramente hemos oído en más de una ocasión, y normalmente, se usa sin saber su origen exacto.
Y Su origen tiene que ver con el vino.
En la boca humana, la saliva contiene una proteína llamada mucina. Esta proteína es la responsable de lubricar la lengua, y que ésta no esté seca. Molecularmente, La mucina tiene carga positiva.
El vino tinto, es rico en taninos, que participan en la estructura y volumen del vino. Los taninos pueden provenir de los hollejos de la uva, de las pepitas de las bayas de uva  y de la madera de la barrica en la que el vino ha realizado el proceso de crianza.  Molecularmente, los taninos tienen carga negativa.
En el mercado, encontramos vinos suaves, pero también vino tintos muy potentes, con mucha estructura en boca, pues son vinos que han hecho una gran extracción de color, con lo que han conseguido gran cantidad de taninos, y además, al pasar por una crianza en barrica, también se han enriquecido con los taninos propios de la madera. En estas ocasiones tenemos un vino muy potente en taninos, que al tomarlo, estos taninos de carga negativa (-) reaccionan con la mucina de la saliva, de carga positiva (+), y precipitan, dejando la boca rasposa, como seca, contraída, una sensación como si lamiéramos terciopelo.
En el siglo XVII-XVIII, los comerciantes de vino, dudo yo que tuvieran tantos conocimientos de la fisiología de la lengua y del papel de la mucina, però cuando tenían un vino de menor calidad, que era muy tánico y astringente en boca, a los posibles compradores, les daban queso antes de probaran el vino. El queso, es un producto muy rico en grasas, y en boca se producía lo siguiente: al tomar un vino muy tánico, el tanino del vino reaccionaba con la mucina de la saliva y precipitaba, pero en la boca quedaban la grasas del queso, que suavizaban la boca y hacían que ese vino supiera más suave, no “rascase” y así el cliente lo percibía como mejor.
Cuando pasados los días, el comprador, recibía el vino en su casa, al volver a probar el vino, se encontrada que este “raspaba en boca”. Entonces pues, se daba cuenta que se la habían dado con queso. De ahí la expresión.
Una prueba más de la picaresca nacional.
Articulo publicado por Xavier Bassa en Social Gourmets 

Que no te la den con queso



Que no te la den con queso, es una expresión que seguramente hemos oído en más de una ocasión, y normalmente, se usa sin saber su origen exacto.
Y Su origen tiene que ver con el vino.
En la boca humana, la saliva contiene una proteína llamada mucina. Esta proteína es la responsable de lubricar la lengua, y que ésta no esté seca. Molecularmente, La mucina tiene carga positiva.
El vino tinto, es rico en taninos, que participan en la estructura y volumen del vino. Los taninos pueden provenir de los hollejos de la uva, de las pepitas de las bayas de uva  y de la madera de la barrica en la que el vino ha realizado el proceso de crianza.  Molecularmente, los taninos tienen carga negativa.
En el mercado, encontramos vinos suaves, pero también vino tintos muy potentes, con mucha estructura en boca, pues son vinos que han hecho una gran extracción de color, con lo que han conseguido gran cantidad de taninos, y además, al pasar por una crianza en barrica, también se han enriquecido con los taninos propios de la madera. En estas ocasiones tenemos un vino muy potente en taninos, que al tomarlo, estos taninos de carga negativa (-) reaccionan con la mucina de la saliva, de carga positiva (+), y precipitan, dejando la boca rasposa, como seca, contraída, una sensación como si lamiéramos terciopelo.
En el siglo XVII-XVIII, los comerciantes de vino, dudo yo que tuvieran tantos conocimientos de la fisiología de la lengua y del papel de la mucina, però cuando tenían un vino de menor calidad, que era muy tánico y astringente en boca, a los posibles compradores, les daban queso antes de probaran el vino. El queso, es un producto muy rico en grasas, y en boca se producía lo siguiente: al tomar un vino muy tánico, el tanino del vino reaccionaba con la mucina de la saliva y precipitaba, pero en la boca quedaban la grasas del queso, que suavizaban la boca y hacían que ese vino supiera más suave, no “rascase” y así el cliente lo percibía como mejor.
Cuando pasados los días, el comprador, recibía el vino en su casa, al volver a probar el vino, se encontrada que este “raspaba en boca”. Entonces pues, se daba cuenta que se la habían dado con queso. De ahí la expresión.
Una prueba más de la picaresca nacional.
Articulo publicado por Xavier Bassa en Social Gourmets