dimecres, 26 de setembre de 2012

The Mirror, Barcelona

De vez en cuando, un grupo de apasionados del vino, nos encontramos y compartimos botellas. Y  cuando estas botellas se acompañan de una buena cocina, y todos los detalles son supervisados ​​por un profesional, el encuentro, se torna memorable. Esto nos ha pasado en el restaurante The Mirror en Barcelona. A los fogones, el chef Paco Pérez, nombre respetado en el panorama gastronómico Catalán. Y en la sala, el Sumiller Roberto Duran, joven, con grandes conocimientos de vino y producto, y que controla los detalles de manera milimétrica. En nuestro caso, logró un maridaje preciso, con un despliegue de copas Riedel y Riedel Sommeliers, la gama de copas más exclusiva y delicada de la Austriaca casa, que dejó a los comensales con la boca abierta. Da gusto, cuando estás atendido por buenos profesionales.
El menú elegido, constaba de tres aperitivos: una croqueta de jamón, un mejillón y un ajoblanco.
Los platos fueron los siguientes:

Tartar de ostras con caviar oscetra y aire de manzana
Fricassé de cigalas
Arroz socarrat de marisco y cohombros
Rap "Mediterráneamente"
Cochinillo DO estilo ibérico
Tabla de quesos catalanes
Crema de limón con pestiños y helado de albahaca

De entre ellos destaco el excepcional arroz socarrat y el delicado tartar de ostras con caviar y aire de manzana. Pero el resto de platos también eran de alto nivel.
Los vinos fueron un espectáculo, y a destacar, el servicio de estos de la mano de Roberto Duran: copas impecables, dosis de cl perfectos, temperaturas idóneas y acertado orden de los vinos.

Vinos:
Pur Sang 1999, AOC Poully Fumé
Aigua de llum 2006, DOQ Priorat
1er Cru Clos du Cailleret 2002 Domaine de Lambrays AOC Pulligny-Montrachet
Domaine de Chevalier  1996 AOC Pessac-Leognan GCC de Graves
Baron de Chirel, Reserva 1991 DOCa Rioja
Cirsion 2004, DOCa Rioja
Grand vin de Leovile du Marquis de les cases 1999, AOC Sant Julien 1999
Pendits 2004 4 Puttonyos (tokaji)

El 1er Cru Clos du Cailleret 2002, fue, en mi opinión el mejor vino de la velada, por su complejidad y profundidad; un Barón de Chirel interesante, y un Cirsión 2004 quizás ya demasiado maduro.

En definitiva, un gran comida.

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